viernes, 24 de abril de 2009

Minuto 36.


¿Me dejo o no me dejo llevar? Esa es la pregunta, cuya respuesta a veces está y a veces no. Es que puta, ¿cómo confiar al cien por ciento? ¿cómo, si todo tiene historia? Y mal que la mal la historia retrata, moldea, da forma. Te traza y da un gran referente de quien fuiste. Y probablemente de lo que serás. Nunca se cambia tanto. Horrible.
Es que puta, no sé si esto es demasiado infantil. No, no lo es. Es que es tangible, ¿cachai? Existe, es algo que es alcanzable de alguna forma. Me da rabia. Quizás tenía razón.
Better than... you lost, faggot! Not so good, do you, moron? Algo así.
Entonces, ¿pa qué haces esto? Para que juegas a la ligera si sabes que al final lo sé todo. No es que quiera, no es que me guste, no es que me jacte de ello, pero es, ¡es! Lo sé todo y me lo tengo que tragar. Lo sé todo y no lo puedo contar. Soy terco. Soy celoso. Soy irónico. Soy de lo peor e insito en esto.
Manejar, manipular información al fin y al cabo te corrompe. Es como el poder, la historia siempre te demuestra que te corrompe. A mí, me corrompe la información. La cosa es así, es simple: con cada pieza más que sé de todo el puzzle, más ganas me dan de olvidar todo lo que algún día perseguí.

Al final, siempre creo que soy un juego más.


qué pasó-que pasó? dime-dime qué pasó
me voy por un día y mira-mira-mira lo que pasó

Fuerza y Fortuna - Fother Muckers

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