miércoles, 30 de noviembre de 2011

Meanwhile: working the machine.

A veces me dedico a ver el espacio infinito como un bucle de tiempo que quedó encerrado en la realidad. La verdad de las cosas es que mi deseos se mezclan con el exquisito aroma de los problemas del mundo. Es esta vida y este mundo, esta cadena de coincidencias, de materia y acciones lo que provocó que hoy estuviera aquí.
Desde mi nacimiento no han sido más que coincidencias. Hermosas o lateras coincidencias.
A veces me gusta pensar en el destino, a veces sólo dejarme caer en que son las coincidencias y los errores los que suceden. A veces sólo pienso que es el destino disfrazado de coincidencias.
Nadie más que uno sabe lo que su corazón busca. Donde está su norte, cuál es su futuro diseñado en papelitos de cuaderno.

Pero, ¿qué más da? Si la vida sucede aunque nosotros no queramos. Las coincidencias están día tras día y son las personas y nosotros mismos los que aparecemos de vez en cuando buscando algo de paz.
Correr a algunos brazos, caminar por la playa o comer un cupcake; la vida tiene lo suyo.
Pequeño.
Nimio.
Escondido.
De uno.
Pero existe.

Y al final da todo igual y a la vez importa en demasía.
Al final, en la noche, sólo resta soñar.
Y desear la mejor de las suertes.


Little memories, marching on
Your little feet, working the machine
Will it spin?, will it sore?
My little dream, working the machine...




1 comentario:

Monserrat dijo...

Y mis créditos?. Ven a ver a la lisiada y trae el cable del iPod.