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domingo, 20 de octubre de 2013

Quedabas esperando ecos que no volverán



Separarse de la especie
por algo superior
no es soberbia es amor
no es soberbia es amor
Poder decir adiós
es crecer

lunes, 14 de noviembre de 2011

Because some people are black birds.





Blackbird singing in the dead of night
Take these sunken eyes and learn to see
All your life
You were only waiting for this moment to be free.

viernes, 7 de octubre de 2011

[Silly title here]

If I look back, if I try to read all my story and review all my deepest dreams...
I must say it was wonderful, after all. In some way, one of the best thing of my whole life.

jueves, 7 de abril de 2011

The right place at the right time.

Dicen -y vi en una serie hace un rato- que todo lo que te sucede es porque el universo se pega giros bruscos para que estés donde tengas que estás en el momento adecuado.
Si fuera así, significa que los 195 minutos en los que debí estar en clases se alargaron en 210 porque yo debía evitar que pasar ese camión enorme que cortó el transito 15 minutos antes, para así poder llegar y tomarme esa cerveza y luego juntarme con alguien y después ir al metro y perder el número porque debíamos hacer más tiempo para cuando al salir de la otra estación nos encontráramos con alguien más y luego salir de su casa y comernos esa hamburguesa que tenía demasiadas ganas de comer ese día y con grata compañía; por ejemplo.
Puede ser. La cosa es que si es así, los movimientos mega-macro-cósmicos son realmente extraños, por decir menos. Eventos que no me calzan del todo bien, como si fueran poco lógicos o algo así. No, nada malo sobre ello. De hecho, una parte de ello ha sido bastante grata. Es esta otra parte, la algo más tediosa y que viene desde hace harto más la que aun no entiendo qué papel juega en todo esto de el-lugar-perfecto-a-la-hora-indicada. Shit happens, pero fuera de eso: aun no entiendo donde va todo. Donde quedará el punto final de donde debí estar y a la hora que debí estar. ¿Y si ya pasó? No sé, para qué ser tan pesimista.
Divago, retomo: la cosa es que quizás me emociona un poco saber que si toda esta teoría es correcta, pensar donde estaré. Y qué hora será. Si es que sucede, debo agregar un memo mental:

Pasó, ve la hora.

Listo.
Quién sabe qué cresta tendré que hacer o qué más pasará para que eso suceda. Supongo, y me imagino, que debe ser algo bueno para que tanta agua haya pasado bajo el mismo puente reconstruído tantas veces.
Y aunque me emocione pensar que calza con mi forma de ver la vida, supongo que también debo tomar lo otro que se dice: "Disfruta el viaje". Y aunque el viaje a veces se vea demasiado opaco, y que este blog se llene de tantas entradas negras en el futuro, debo admitir que a veces el viaje trae sorpresas. Buenas, malas, irónicas, bobas, brutales. Tampoco ha sido un viaje tan malo. Además, cuando llegue al final de la historia podré contarla de nuevo, pero esta vez, sabiendo todos los extraños detalles que provocaron EL final.
Por ahora, y supongo que como recordatorio propio también: siempre se puede mejorar. Nunca es tan tarde, y si te esmeras mucho, puedes obtener otra oportunidad más. La cosa es quererlo, creo.
Mejor dormir y dejar que este pensamiento random se vaya conmigo a la cama.
Quién sabe, quizás cuando despierte mañana muerto de sueño y con ojeras y lagañas en mis ojos, aun me la crea.

Ojalá que sí.

lunes, 4 de abril de 2011

>implicando que tenga ideas.

Iba a escribir algo, pero nunca supe bien qué quería que saliera.
Quizás mañana.
Lo que sí tengo claro es recordar esta frase que dije hoy:
"Siempre pienso en los diálogos primero".
No tiene importancia, ni significado, para nadie más que para mí.
Y es cierto, totalmente verdad.
No sé qué quería escribir ahora, pero sé que algún día lo haré.
También sé que dije algo alguna vez que haría si alguna vez escribía algo grande.
Y aunque no tenga significado ahora, o en aquel entonces -que muchos años más pueden pasar- lo haré.
Promises are promises.
Porque si yo no las recordase o yo no las fuera a cumplir, quizás se perderían para siempre.
Mal que mal, he contado millones de veces por qué comencé a escribir.
Lo que no todo el mundo sabe es qué me alentó a seguir haciéndolo.
Y eso, queda para mí.
Uno de los tesoros secretos que se quedan dentro de la boca, de la tinta y del alma.




Anyway.
Mañana algo saldrá.

domingo, 13 de marzo de 2011

Jaque.

La brisa no me calma. Roza mi piel mientras el auto avanza sin que nada lo detenga.
El sol está fuerte y siento como taladra mis ojos a través del parabrisas y de los lentes del sol.
El campo es el campo. Nada de analogías ni metáforas. Por ahora, por hoy, no siento que me relajo ni nada. Ni los árboles meciéndose ni las praderas, ni los pájaros volando. Por alguna razón lo que sería sinónimo de anti-stress me parece nada. Un campo abierto y vacío, intocable e intachable que no parece perfecto. Y tampoco lo es.

La rutina volvió, dicen. Y me siento como tal. Rutinario y persona-de-sistema. Un número reemplazable dentro de la sociedad. "Bonito", sure.
Al frente de mí, un tipo arrea unas vacas. Un hombre y su hija están sentados en una especie de paradero de madera. El tipo no parece tener más de 38 años y la niña -no mayor de 7- le dice al papá colores, diciéndole que le adivine "quién es". El tipo no la pesca mucho: mira para los lados, no la infla; busca los potos de las minas que pasan. En el fondo, se nota que el tipo no quería ser papá. Menos que esta era la vida que quería. Seguramente a sus 38 hipotéticos años, está pensando en donde debería estar. O qué es lo que debería haber alcanzado para ese momento. Quizás lamentándose por no tener plata y estar carreteando como rockstar y tonteras así. Lata que la vida no es nunca la que quieres. Y ahí hay un asunto.
Un serio asunto.
Uno quiere y no quiere cosas en su mundo. Uno espera tener lo mejor para este mínimo -a veces largo, latero, extenso, retardado, en slow motion, pero siempre igual corto- tiempo de vida: la mina perfecta, la plata, la casa, el auto, los "amigos" -comillas-, las experiencias, los conocimientos y tantas otras estupideces que puedes sacar de cualquier encuesta. ¿Pero qué pasa si ni siquiera sabes donde va tu micro? ¿Si no sabes qué es lo quieres, lo que te mueve, lo que te llena? ¿Qué pasa si quedas varado en el campo más aburrido de tu existencia?
Hay gente que dice que lo peor que te puede pasar en la vida es no saber lo que quieres. No tener ni motivación ni pista siquiera de donde vas a terminar mañana.
Nada que ver.
Lo peor que te puede pasar en la vida es saber exactamente qué es lo que quieres. Ese es el peor caso, la peor situación posible. Porque en ese caso, si fallas -si te mandas un condoro y te cagas tu futuro o whatever; si nada pasó como debía pasar o todo estaba pasando y de un momento a otro acabó-, si no lo consigues: cagaste. Fuiste, finito, capút. Nada más que hacer, compadre. Hasta aquí llegamos.
En cambio, si no sabes donde vas, lo que quieres en tu vida, te mantienes vivo, sobrevives. No sabes que lo que buscas, así que lo que llega lo tomas o lo descartas. Mutas, cambias, te adaptas a lo que pase y te sostienes del momento y de lo pasajero.
Pero me carga esa gente, ese tipo de gente. Al final, sobrevives, pero todo termina siendo insignificante y desechable: la gente, las casas, los lugares, las vacaciones, tu familia, tu propio cuerpo, tu dignidad, tu felicidad -la palabra fe ni cabe-. El problema es ese: no sé bien lo que quiero, pero sé que no quiero ser como ellos. Es una paradoja, quizás, y también un problema sin solución aparente. Un Jaque, pero no Mate. Es un problema que me había planteado, pero nunca con tanta frecuencia, ni con tanta potencia.
Es esto: este vaivén, este sentirte a la deriva y sin nada de donde agarrarse lo que provoca cuestionarme si voy donde debería ir. Siento que estoy en el medio del mar y no sé si tratar de nadar a tierra y rendirme de una y dejar de flotar. Esa era la palabra: flotar. Ahí está: no tengo los mismos cables a tierra que tuve alguna vez.

Extraño tanto y la vez tan poco. Estoy confundido de no poder expresar mis propias confusiones y estoy expectante al tratar de dilucidar si lo que sucede es o no verídico. Si es que algo es real. Porque siempre que tengo algo que parece seguro, al final pasa que no y son los propios hechos los que hablan. Ni siquiera son las dudas: son los cambios, los status, las sorpresas que te encuentras después de despertar las que te susurran en la oreja que te aferres con cadenas o te llevará la corriente.

Antes pensaba que "que colgara una nube sobre mí" era lo peor.
Ahora pienso que ni siquiera yo esté colgando de algo es lo peor.
No cuelgo: estoy a la deriva.
Not a good day for an epiphany.

It barks at no one else but me
Like it's seen a ghost
I guess it seen the sparks a-flowing
No one else would know

Hey man slow down, slow down
Idiot, slow down, slow down

Sometimes I get overcharged
That's when you see sparks
You ask me where the hell I'm going
At a thousand feet per second

Hey man slow down, slow down
Idiot slow down, slow down

Hey man slow down, slow down
Idiot slow down, slow down
Radiohead - The Tourist

viernes, 7 de enero de 2011

De la fuerza.

Si pudiera ser sincero un momento, quedaría la escoba. Estoy seguro. Lo que pasa es que uno siempre anda con sus secretos y todas esas cosas que uno tapa para que nadie sepa donde atacar. Con el tiempo me he dado cuenta que eso de la confianza y todo lo que conlleve, es una cuestión complicada, sí, pero más que eso: es un punto de no retorno. Es como ser un superhéroe y llegar y contarle a alguien que la kriptonita es tu debilidad. ¿Qué pasa si esa persona se transforma en tu némesis? Todo eso que llevó a formar un lazo, una relación, una amistad, lo que sea; todo lo "bonito" y "buena onda", lo agradable, los ratos que estuviste tirado en un sillón conversando se transforman en la flecha que ahora tení atravesá en el pecho. Algo así.
Tampoco es por ser paranoico, pero así es. No es la última vez que pasará.

Antes era muy curioso. Mucho más de lo que soy ahora. Siempre salía mal, pa-trás, herido, lateado. Todo, lo que en el fondo se oculta, es porque no debería ver la luz jamás. Y eso cuesta entenderlo. Con eso de la confianza y de querer saberlo todo, de querer compartir, de saber que las caras que uno ve son las reales y que no hay nada abajo que pueda pinchar y cortar; uno esperar que no hayan secretos sucios, oscuros, rastreros.
Pero la mayor parte del tiempo los hay. Y más vale hacerse el huevón que estar decepcionado todo el día. Por eso aprendí a mitigar las ganas. A buscar menos, a hacerme el sordo, a no ver.
Es eso o cerrarme permanentemente a la idea de poder contar con gente real y con lazos reales.
Comillas: "reales".

Hace un rato revisaba, daba vueltas. Pasó lo que podía ocurrir. Filo, supongo. Podía pasar.
La cuestión es que no sé de qué va todo esto. No sé qué tanto de antes y de ahora ha mutado en mí. Por la cresta, si hay algo que es cierto es que siempre he sido sincero. Y ahora que me acordé de un par de cosas, pienso que la gente jura de guata que olvidé todo y todo lo que habré dicho alguna vez. Y no, -a veces benditamente, a veces todo lo contrario- no se ha ido nada. No he olvidado las promesas del año pasado, las del anterior, las del colegio. Las extrajeras y las locales. Las a cara o en escrito. Las camufladas en algún cuento que escribí.
Igual no es fácil. No es fácil que algo pase y uno trate de saber cómo reaccionar. Y a veces aunque uno eche de menos o lo que sea, no es tan fácil perdonar. O siquiera volver a decirlo por algo de sanidad mental. Cualquier cantidad de gente que se ha ido o uno ha sacado de su vida por equis motivo y que en el fondo nunca volverán. Y gente que llega todos los días y aparecen y no tantos se quedan como solían quedarse antes. Mientras más pasan los años, más aumenta el handicap de la vida, yo cacho.
A veces me gustaría ser ermitaño y ahorrarme todo esto de las relaciones humanas. Con algunos lo paso bien, sí, pero nada me garantiza salir perdiendo mañana. Supongo que si lo intento, si sigo tratando de confiar -que a veces sucede, no lo niego y me asombra, mucho, demasiado y agradezco ene cuando pasa- es porque trato de sobrevivir. Experimentar, en el fondo, es porque supongo que mientras más complicado, aprendo más.
Es curioso, pero hablando de esto imagino cómo se borran las palabras que alguna vez habré dicho a alguien, esfumándose en humo de los cigarros que se van apagando y cómo se queman las palabras y letras que habré puesto en papel, ahora en el fondo de una pira, borrando el testimonio de lo que haya pasado.

Tantos platos rotos, tantos.

La vida es extraña y no la entiendo.
La gente es extraña y no la entiendo.
Nunca entenderé porque arman tantos enredos en sus vidas y ahogan sus alegrías en vasos de agua, creando tormentas, olas gigantes y arrasan con todo futuro, todo presente. Nunca entenderé por qué cuando son felices salen huyendo.
A veces me gustaría volver, retomar, hablar un rato, hacerme como si nada hubiera pasado, pero mi propia dignidad, mis ganas de querer avanzar, mis ganas de querer crecer y aprender y, por sobretodo, superarme, me hacen todo más difícil de aceptar. "A buenas razones, buenas repuestas. A preguntas cortas, repuestas cortas" Como leí por ahí.
Quizás el mañana es más claro. Quizás la vida se pega una vuelta y todo mejora.
Quizás hoy ya se está sembrando lo mejor.
Sería bueno.

Los fantasmas me siguen persiguiendo, pero ya no me asustan. Hay que avanzar.


Los ciclos se repiten, las rotondas interminables donde uno se queda de por vida. Pero, a veces, uno de tanto dar vueltas agarra vuelo y sale impulsado fuera de la rotonda. La cuestión, la pregunta, es la siguiente:
¿Es mejor arriesgarse en lo conocido de la rotonda, o cruzar los dedos esperando que donde uno caiga será mejor?
Siempre se puede estar mejor, dijo el optimista.
Siempre se puede estar peor, dijo el pesimista.
Siempre se puede estar no más, dije yo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

I'm staying.



-What are you doing?
-I said okay.
-Don't pull this, Dale.
-I'm not pulling anything. If you're staying, I stay too. He's right. We know what's waiting for us out there. I don't want to face it alone.
-Dale, get the hell out. I don't want you here.
-Too bad. See, you don't get to do that, to... to come into somebody's life, make them care and then just check out. I'm staying.
The matter is settled.

-The Walking Dead 1x06 "TS-19".

martes, 2 de noviembre de 2010

Máquina de mañanas.

Estadio vacío lleno de cúmulos de estática, de polvo, de entrañas.
Sigo esperando agarrar una cuerda y estirar las horas.
Las estiré larga, pero nunca suficiente y ahora que recuerdo haber saboreado cada segundo,
lamento no haberlo saboreado el doble de lo que se pudo.


Recito los lazos de tiempo y busco vehemente serenidad,
la encontré lo aseguro, lo creo, lo rezo,
esperé encontrarme de bruces con mi deseos e incertidumbres
y encontré más de lo que pude meter en mi cabeza, mi cerebro, mi sobre.


No explico, no rebusco, no limito.
Me dices "no sé, no sé" y yo imito,
cierro los ojos, no los necesito y te respondo:
"yo tampoco sé, yo tampoco sé, no necesito saberlo".


Sentí que el espacio respiraba en mi cara y que las paredes abrían,
sangraban, se escurrían y se tendían a lo largo de las nieblas olvidadas del último día.
Abrí la boca y pensé que caía como pez en cebo,
pensé que había arruinado todo de una y dos y tres con miedo.


Me dices que nada y no sé si me reservo los comentarios que asoman en tus comisuras,
te creo y los candados melancólicos esperan los dientes de tus llaves en letras,
saliendo de tu boca como balas de salva, como titoteos al aire, libres, reveladores.
Espero en silencio que las noticias sean dulces y bailables, serenas, cercanas y atesorables.


Me miré en martes, supe que fui fin de semanas y que goteé anhelos.
El cuerpo, perdido, ahuyentado por los pájaros negros anidando, echando raíces, pegados en tu espina,
Y yo con cruces y a la deriva, camuflando marchites, aguantando, tragando saliva;
escuchando a mi cerebro suplicando por paralelos con demasía, incrementos y quizás alegrías .


Escrito y sin borrón pero con sangría, señalando el expresso, las vías, tu vida;
me lloré las sábanas y los cantos del gallo al salir el día, contento, con sueños, durmiendo, despierto.
Sin huesos licuado, con el alma en la boca, con los pies en el techo y las manos en roca tierna,
los ojos en Marte, la lengua en el estómago y el corazón en las piernas;
miré, vi el horizonte, vi la luz, vi la sombra, vi todo menos eso y eso era mañana añorando drogado algunos ejemplos.


No dije nada y no callé todo. Sordo no lo dijo, mudo no lo oyó. 
Era más fácil comprender el hecho en rojo vivo que los dramas en milímetros.
No sé qué pase ni sé que espera la vida, la risa, el fuego ni la ceniza.
Me quedo con las noticias. Me quedo con eso y con las aletas al respirar como almohadas.
Me quedo con el aire y con la máquina de mañanas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Vincent: A -short but mine- Dog's Story.

Vincent.
I do not remember my grandfather, he died when I was very young. But when I hear a story about him and Hachi, I think I know him. They taught me to appreciate the loyalty and never forget those whom you love.
So Hachi's forever my hero.
-Hachiko: A Dog's Story (2009)

Good bye, Vincent.
We love you.
Rest in peace.

miércoles, 13 de junio de 2007

I was there when her heart stopped beating.

"Sabía que lo tenía que hacer antes. La pensé el lunes, pero desde el domingo hasta hoy mi cabeza ha estado un tanto congestionada. Sobretodo hoy, después cuento eso.

Parto esta entrada por hacerle caso a mi primo Pancho. Me dijo que debía hacer una entrada sobre la abuela, y tiene más que razón.
¿Por qué mi abuela?
Porque ella nos dejó el domingo 10 de este mes a las 20:43pm.
Se fue mi abuela Ana Meza. La madre de mi papá y mis tíos (5, contando mi papá).

Fue extraño, no puedo negarlo.
Primero parto contando cómo pasó:
Era mediodía de domingo y mientras dormía un poco, por haber estado jugando toda la noche, sonó mi celular. Era mi tío, el papá de Pancho.
-¿Felipe?
-Sí tío, ¿qué onda?
-¿Está tu viejo?
-Sí, ¿por?
-Dile que se venga al hospital de Limache, la abuela está grave. Y ven tú si la quieres ver también.
-¡Chucha! Ya, OK, parto al tiro a avisarle.
-Nos vemos allá, chao.
La noticia me pilló de improviso. Bajé y puse a mi viejo al tanto. Al rato estábamos partiendo a Limache. Sólo nosotros dos. Mi mamá iba en busca de mi hermana, que venía de práctica de cheer desde viña. Eran las 14:20pm."

Así quedó el borrador de esta entrada. A medias, como casi todo en mi vida.
No es que me dé lata seguir escribiéndolo, pero se me han sumado tantas cosas, que ya ni sé como podría continuarla.
Bueno, para darle un final, cuento corto: llegamos al hospital. Estuve con ella sus últimas horas. Hasta que se fue. Ya no quería verla sufrir más. Al menos, se fue tranquila.
Dije que había sido extraño. Eso pues mis tíos y mi papá jamás están juntos. Volví a ver a mis primos, a mis tíos. 3 días, hasta el funeral. Adiós de nuevo...
Ya no han aparecido más. Creo que ya nada los vincula, al menos ya nada como antes. O nunca, jamás ha existido un vínculo.
Estuve muy cansado. Poco dormir, mucho pensar, mucha pena acumulada. Resultado: el miércoles caí en un cuadro vertiginoso. Horrible. Asqueroso.
Ése sería el resumen de una entrada que quería fuera bonita. O memorable, digna del momento.
Pero no estoy con la cabeza para. No ahora, quizás ayer.
Éso te pasa por postergarlo todo.
Toda esa pena, ese dolor de verdad, ese golpe a la pared del hospital en medio de la noche que sonó hueco, el momento en el que quise llorar tan solo, pero que mi papá pudo impedir; estos sentimientos vacíos que llegan ahora, el bajonéo un tanto espeso en que estoy nadando... Todo suma, todo choca y me hace mierda.
Sé que estas líneas son tan consistentes como un papel hecho tiras, pero no puedo evitar despertar, prender el pc y tan sólo escribir y dejar salir todo, como quien se corta y deja sangrar.
El echar de menos me sobrepasa. El que todo se me destruya, el que mis esfuerzos sean en vano, me despedaza. El que no pueda demostrar cosas que sé, me mata.

Me carga, me apesta esto de estar poniendo esto en el blog. Lo creé con el fin de apalear toda mi mala onda. De que salieran cosas inteligentes de aquí. De poder hablar de temas banales y hacerlos entretenidos. Pero con las últimas entradas me he dado cuenta de que no ha sido posible. De que la realidad me está apestando de nuevo, o de que tantas cosas que se juntan y tienen que de algún modo joderme. Pensamiento un tanto paranoico.
Me carga decir esto, pero pasa igual.

Aparte, hoy me saqué mala nota en un trabajo. Es como mínimo al lado de todo, pero igual me afecta. Igual me caga.
Y el echar de menos, el sentir que no tengo apoyos, que tengo muñones en vez de pies.
Recuerdo el tambaleo de mi vértigo...

Quizás ésta entrada debería jamás salir. Pero si me la quedo, será tan igual como si no la hubiera escrito. Como si aún estuviera respirando de ella.
Como otro logro a medias. Como nada. Como algo patético. O más patético de lo que es.

En fin, así es la vida.
Detesto los clichés.


Termino, no quiero seguir dando lata. No quiero leerme más tampoco. No quiero que salgan más letras. Creo que las ganas de escribir para desahogarme, ya pasaron. Ya salieron los caracteres necesarios.

Adiós abue. Te echaré de menos.
Y a ti también.

Saludos a todos...

PD1: No pesquen los Links, mi primo borró su blog, pero me dá lata borrar los links.
PD2: me da lata no tener fotos de mi abue que poner...

miércoles, 16 de mayo de 2007

Dejó de rodar la ruedita.

Ésta entrada estaba programada para antes. Como para el domingo.
Otra improvisación, como la tachó bien Snipe. Pero es que últimamente no puedo dejar pasar la oportunidad de sacarme un par de cosas y, que al verlas escritas, sean más inofensivas de lo que aparentan.

En realidad, iba a tratar de profundizar lo que conté en la entrada anterior. Que aún echaba de menos a aquella amiga, pero que en realidad omití (apropósito) decir que ella me gustaba. Ésa chica que me dejó babeando su largo tiempo. Tanto, que probablemente aún roce con la actualidad. Hablar de eso, de que es un tema que aún no tengo del todo claro: el saber o no si aún me pasan cosas con Antonia (nombre ficticio, obviamente. Nunca tirarme tanto al agua).

Pero también quería hablar de que mi stress va en aumento. De que todo va empeorando, o nunca tanto; las cosas me están saliendo bien... relativamente, pero la carga de stress va a fondo.
Que realmente ya estoy re-chato. Cansadísimo, apestado y a punto (o algunos metros) de tirar la toalla... de nuevo.
Pero no es lo que quiero, supongo. Tengo razones para tirar pa'rriba, pero necesito consolidarlas.

Y también quería hablar, que, a todo esto, para rematar mi media onda (ver entrada anterior), el domingo mientras trabajaba, murió mi Hámster. Murió mi pequeña Saori San Snoopy Kido Björk Molko Martin Way Bono Gallagher (sí, su nombre). Estaba viejita, la pobre. Pero me dio n pena, que no muchos podrían comprender. Porque, quizás, como no es un perro, por ejemplo, no sería lo mismo.

En fin... así va la cosa. Era lo que quería publicar un tanto más ordenado y con una redacción decente (porque, digámoslo, la redacción de esta entrada es como las breas). Pero no pude, por... ¿adivinan? Trabajos. Que hablando de eso, tengo, mientras escribo esta entrada, 3 trabajos pendientes y que deben ser terminados luego para poder estudiar un rato. Pero, de alguna manera, necesitaba sacarme su par de cosas de la cabeza para poder continuar trabajando.

Entre Antonia, Saori San y tanto trabajo, estoy casi con soga al cuello. Bueno, y sus tantos problemas más que no vienen tanto al caso. Siempre he creído que tengo prioridades confundidas...

Espero que al finalizar la semana, todo se relaje.
Será, me despido, con una foto de la guatona:


Saori San Snoopy Kido Björk Molko Martin Way Bono Gallagher
Descansa en paz, "Pequeño Hámster que solía estar en mi cabeza".
(obviamente homenaje a mi guatona y de paso, guiño a otro blog).

Chaito.

PD: 200 visitas desde el sábado ante-pasado... ¿éso es bueno o malo? o.O